Y… Se vuelve a caer todo

Si alguna vez trabajaron como editores de video —por no decir cualquier otra profesión que requiera tiempo frente a la computadora—, habrán vivido la frustración de dedicarle horas a un proyecto, que la PC se tilde y darse cuenta de que nunca se guardó el archivo. ¿Recuerdan ese sentimiento? ¿Pueden saborear la ira ese momento? Bueno, exactamente lo mismo sentí ayer cuando se cayó la locación de Música para Elegidos. 

Después de nuestro problema con la universidad, tuve algo de tiempo para distraerme. Con mi productora fuimos a visitar la locación donde se va a grabar el corto. Un departamento que alquilaríamos por la semana de rodaje. Era un muy buen lugar, en una zona muy fácil de acceder para el equipo técnico. Llegamos al edificio, tomamos las medidas de cada rincón, revisamos toda la corriente eléctrica, sacamos fotos y arreglamos con la inmobiliaria para juntarnos y firmar el contrato al día siguiente. Todo esto, considerando que antes revisamos una larguísima lista de departamentos y preguntamos por cada uno a ver si estaban disponibles para rodaje.

Resulta que —y esto es exactamente lo que pasó—, diez minutos después de que hiciéramos todo el tour por el departamento, habláramos con los agentes del alquiler y nos despidiéramos de la dueña, una pareja misteriosa cerró el contrato para la misma fecha que nosotros, pero por seis meses. De todo el catálogo inmobiliario que existe en Buenos Aires, estos tipos eligieron alquilar nuestro departamento, ¡Y nos ganaron por diez minutos! Se resetea la computadora. Volvés al primer casillero, y no guardaste nada.

Pero bueno. Si ya vivieron esta broma pesada que nos suele hacer nuestra computadora —Y a veces, la vida misma— saben como termina la historia: Insultamos a Dios, a Bill Gates, a Steve Jobs y a todos los programadores del universo. Maldecimos a todas las inmobiliarias del país, a todos los dueños de departamentos y por un momento pensamos que no vale la pena seguir con el trabajo. Pero finalmente, nos volvemos a sentar en nuestro escritorio, abrimos el archivo y empezamos de cero.

Muchas veces, en este tipo de situaciones ocurre algo fantástico. Cuando finalmente tomamos la decisión de volver a empezar, tardamos mucho menos en terminar el proyecto y, generalmente, queda mejor. Este lunes vamos a ver una nueva locación y firmar el contrato. Se ve bastante mejor que la anterior. Dos días nomás, y la producción vuelve a correr con normalidad.