Planes monstruosos

Este post va a tener algunos spoilers del cortometraje “Música para elegidos”. Si su interés por conocer los detalles de preproducción son mayores que sus ganas de ver el corto completamente desnudo cuando salga, pueden seguir leyendo tranquilamente. 

Después de varios bocetos, me parece que cada vez estoy más cerca de una versión final. No estoy hablando del guión del cortometraje, eso ya está 100% cerrado, sino de uno de sus personajes. El antagonista en Música para elegidos aparece únicamente durante un plano y un par de inserts. Se trata de un monstruo interdimensional que desgarra la piel de sus víctimas para cubrir su verdadera forma. No se si les conté esto antes, pero tomé bastante de Lovecraft, tanto para la historia del corto como para su monstruo. Quienes conozcan al autor, se van a dar cuenta en seguida. Pero volviendo al tema, el monstruo lo estoy diseñando con Tomás Gonzalez Montalvo (director de arte en El Bosque de los Sometidos). Tomi es una persona excesivamente talentosa y con grandes ideas. Aparte de tener un background impresionante en el cine de terror, sabe muchísimo sobre ocultismo, religión, monstruos, folclore, historias fantásticas y otras cosas turbias. ¿Qué mejor persona para dejarle a cargo el monstruo de una película de terror? Cuando trabajo con Tomás, mi único trabajo suele ser  adaptar sus ideas y bocetos a la estética que le quiero dar al proyecto. Mucho más que eso no hago, y me parece que en nuestra próxima reunión lo liquidamos. Creo que en términos creativos, el monstruo y el cuarto del piano (donde vive) fueron las cosas más complicadas de crear. La buena noticia es que, en términos de producción no son muy difíciles de hacer y pueden resultar bastante baratas.

Otro tema: el plan de rodaje. A mi generalmente me gusta hacer planes de rodaje bien relajados, cosa que generalmente implica mayores gastos. La ecuación es simple: Más días de rodaje = más días de alquiler de equipos y personal = más gastos de producción. Este gasto suele volverse altísimo con cada día que se agrega. Muchos productores que recién empiezan le tienen pavor a este número y, con tal de que no crezca, suelen hacer planes de rodaje completamente desquiciados. Así, uno termina con un presupuesto bajísimo, pero con la obligación de resolver veinte escenas en una sola jornada. Una locura que vi varias veces repetirse en mis tiempos de alumno en la facultad. Lo que me di cuenta luego de presenciar algunos rodajes de ese estilo, es que lo que no se gasta en presupuesto, lo termina pagando el equipo técnico en estrés, cansancio y peleas. Personalmente, odio que miembros de mi equipo técnico paguen los daños de un proyecto propio. A muchos directores les gusta esto, o simplemente no tienen tacto con la gente y no se dan cuenta de que los están explotando. Yo, que muchas veces estuve del otro lado, prefiero pagar por más días de rodaje y que todos la pasen bien y hagan mejor su trabajo.