Mi historia con los DFs

Como muchos ya deben saber, DF es un acrónimo para Director de Fotografía. Uno de los roles más cercanos al director durante el rodaje, y una pieza clave en cualquier proyecto audiovisual. El director de fotografía se encarga, a nivel elemental, de dos cosas: la iluminación y el trabajo de cámara. No solamente debe estar a cargo de la parte artística en estos dos campos —y por eso es tan importante su comunicación con el director—, sino que también es responsable de la parte técnica. Un buen DF no solo se junta con el director para ver de qué color va a ser la luz que ilumina a tal actriz en tal escena. También va a las locaciones para revisar la corriente eléctrica, prepara un presupuesto de iluminación, consigue un buen equipo de cámaras, etc. Al igual que el resto del equipo, un buen DF es aquel que logra un balance entre su desenvoltura artística y sus conocimientos técnicos. 

Sin embargo, a diferencia de otros miembros del equipo técnico, el DF tiene algo especial. Siendo él quien se encarga de lo visual en una película, es muy probable que tenga algunos conceptos técnicos sobre iluminación o cámara que el resto del equipo —y muchas veces, el director— no saben. Esto le da una especie de poder durante el rodaje. El poder de decir, por ejemplo, que si no le dan una hora más para preparar la puesta de luz, toda la escena va a ser un desastre. El actor puede ser pésimo, y el arte un asco, pero si él tiene control total sobre lo visual, el rodaje va a salir excelente. Mejor dicho, su reel va a salir excelente. Este aspecto del director de fotografía es algo que a mi siempre me disgustó y es una de las razones por las que aprendí todo lo posible sobre fotografía. Si la puesta de luz está mal hecha desde el principio, por más horas que le den, la escena se seguirá viendo horrible. Como siempre, para discutir y plantear posibilidades está la preproducción y no el rodaje. Esto igual no es culpa del DF: él solo pide más tiempo para hacer algo que tendría que haber resuelto en preproducción. La culpa, en realidad, es del director que no hizo su tarea, no sabe lo que el DF está haciendo, y por lo tanto no tiene idea de si hay que dejarlo más tiempo o no. Como el DF es quien sabe, mejor dejarlo trabajar.

Cuando trabajaba en televisión, no existía el rol de director de fotografía. Por lo menos no tenía ese nombre. En televisión, el DF era un simple “operador de cámara” o “iluminador”, pero su trabajo no estaba valorado como en una publicidad o en una película. En este caso, el extremo se iba hacia el otro lado, y el DF se convertía en una especie de pieza técnica que resuelve problemas durante la grabación, pero que no tiene mucha relevancia a nivel artístico. Una de las razones por la que varias series en nuestro país tienen la calidad fotográfica que tienen.

Yo nunca tuve mucha suerte con los directores de fotografía. En El Bosque de los Sometidos me frustré tanto, que directamente decidí hacer la iluminación yo, sabiendo los desastres que podría ocasionar. El único buen DF que tuve hasta ahora fue Tomás Cortés, quien se encargó de la fotografía y la cámara para El SuplicioLamentablemente Tomi está en Panamá ahora mismo, y pagarle el pasaje y hospedaje en Buenos Aires me comería la mitad del presupuesto. Tengo otro par de opciones, y estas próximas semanas las estaré tanteando, pero presiento que me va a costar más de lo que yo creo. Entre medio, seguiré dibujando storyboards y preparando el casting para febrero.