Lo que queda de un mes inexistente

Diciembre, en términos laborales, no existe. Todo el mundo sale más temprano del trabajo. Las productoras cierran como pueden los presupuestos  —buen momento para ser proveedor—, los universitarios se sacan de encima todos los finales que pueden, y los YouTubers aprovechan para publicar todos esos videos que no pudieron subir durante el año. Prepárense para que sus canales preferidos compartan especiales de fin de año, bloopers, outtakes y otros easter eggs de producción. 

Como es un mes donde no pasa mucho, yo lo uso para estar con mi familia y preparar las cosas del año que viene. La semana pasada seguí dibujando storyboards de “Música para Elegidos”, un cortometraje que, gracias a Pablo Fritzler, tengo pensado grabar en abril del 2014. Cobrando un par de trabajos ya me alcanza para financiar parte del corto, y para liquidar todas las deudas que me quedaron del año.

Ventana Sur

¿Qué más? Hace unos días fui a Ventana Sur, que vendría a ser como una feria del libro, pero de cine latinoamericano. Pagada por el INCAA y el festival de Cannes, alojada en el honorable edificio San José de la UCA, Ventana Sur es uno de esos lugares al que todo cineasta piensa que quiere ir. Acreditarse no es  fácil y generalmente entrás solo si conocés a alguien del palo. Con esto que les dije, uno no podría esperar menos que una Comic Con o una E3, pero en Argentina. Lejos de eso, asistir a este evento fue una vergüenza. Los stands daban pena, y más aún si sabías cuánto había costado la movida. Empresas gigantes viendo con lástima a productores mendigando sus trabajos, como si estos fueran un kickstarter mal hecho. Poca prensa, mesas vacías, gente durmiendo en los auditorios, y una filmoteca que parecía un videoclub trucho de los noventa. El INCAA y la distribución nacional están condenados a morir, pero no por culpa del internet, como en otros países, sino por la inoperancia de los que están a cargo. Al menos el catering era bastante bueno.

Nicolás Amelio-Ortiz