A un mes del rodaje

Hace tiempo que no escribía sobre Música para Elegidos. Quizás sea porque no está pasando nada muy interesante o que valga la pena documentar. Después del casting, empezamos a trabajar sobre los temas de preproducción que faltaban. Esta semana me confirman las locaciones, así que la semana que viene ya voy a poder ir a verlas. No me tengo que olvidar —espero que esto me sirva de recordatorio— de tomar las medidas de cada lugar y revisar la corriente eléctrica. Como Tomás Cortés, el director de fotografía, no llega al país hasta fines de Marzo, necesita que yo le pase todos los datos. 

Una nota personal: Si bien este proyecto es más corto que los que hice anteriormente, siento que hay más profesionalidad. Más allá del presupuesto, que va a ser mayor, todo el mundo parece tener las cosas más claras. No solo en términos de producción se nota el orden, sino también en términos artísticos. Tengo mucha más confianza en la experiencia del director de arte, la productora, mi asistente de dirección y los actores que en cualquier proyecto previo. ¿Y saben otra cosa? Además de sentirme cómodo con el equipo, también tengo más confianza en mi mismo para encarar el corto. Quizás suena medio ingenuo, y tampoco es que esté dirigiendo un proyecto de gran escala, pero siento que puedo encargarme de las escenas: que puedo transmitir lo que quiero al equipo y que puedo absorber bien el feedback. Veo las complicaciones y no me asustan tanto como quizás lo hicieron en El Bosque de los Sometidos. Hablo con los actores y siento que les transmito una idea concreta, que ellos entienden y que pueden interpretar. Obviamente tengo mis dudas y mis miedos: en un rodaje es imposible tener absolutamente todo bajo control. Pero de alguna manera me siento más cómodo con el proyecto, con la forma que lo pienso encarar y con la gente me acompaña.